martes, 20 de abril de 2021

Cuando Anochece

Era tarde ya, parados en la puerta de tu casa con la neblina de la madrugada y la compañía de un gato que sobre un techo nos vigila, tus rodillas temblaban, mis brazos rodeado tu cintura te apretaba poco a poco y te traían hacia mí, rozabas tu nariz fría por mi mejilla esperando el momento indicado o quizás reuniendo valor para encontrar mis labios y dejar que con los tuyos tengan una conversación, y por fin se encuentran y siento tu calor, tu pasión y mis rodillas empiezan a fallar contagiadas por las tuyas y tratando de ser fuertes los dos nos juramos sin decir una palabra que no será nuestro último beso. 

lunes, 5 de octubre de 2020

Ojos que llorosos vi...

 En el curvilineo serpentear del Amazonas, en una barcaza, dos adultos desgreñados discuten por quien ha olvidado los cerillos bajo cubierta, uno alto y escuálido el otro enano, regordete y sin un ápice de cabellera, ambos nerviosos por la carga que llevan en el estómago de la antigüedad de madera y remaches de metal que es esa barcaza. Si te permites oír con claridad y logras disipar los cantos de las sonoras aves, podrías escuchar diáfano lamentos jóvenes, berridos de menores que en el centro de este recodo de la gran serpiente, van de exportación para Brazil...

Nadie oye, nadie mira, los viajantes se cubren a plena vista, el descaro y la impunidad en los rostros y el Amazonas los solapa. Los solapan las aves cantoras y los chillidos de los mamíferos, mientras en unas barracas húmedas y calurientas, aún lloran las desterradas.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Ojos prisioneros

 Cuento:

Desde el fondo de una celda, en un vaivén lento y constante, las náuseas a esta niña de piel morena la hacían sollozar, cataratas andinas, lágrimas de mar... Espera su llegada a ese lugar del que tanto ha oído hablar...

Su vida antes de este punto, que por trágico y oscuro realza las alegrías y oculta las necesidades y penurias que toda la vida habían acompañado sus días, su hermano menor, que en la glotónería de su robusto cuerpecito le ha llevado a un arbusto con vayas de las que adultos expertos conocen bien , y niños hambrientos confunden comúnmente,  en su pulpa tienen una toxina que acalambra los dedos de los pies, y los estruja seguido por visión que se nubla por períodos y entre ellos te hacen ver puntos flotantes y titilantes, astros minúsculos que irrumpen en la claridad de la vista, que en un niño tan pequeño, después de sofocar las vías respiratorias la asfixia conduce a la muerte...

Quizás segunda parte

Más y más: