Buenos días te dicen, buenos días respondes y la vida tiene colores más cálidos, parece que vives en una foto en sepia todo parece mejor que el día anterior el sol es más sol, el cielo es más azul, tu sonrisa es más sonrisa y tu le perteneces a la mañana y ella te pertenece, vives en el hombre infinito de kirkegart, pasan las horas y empiezas una rutina que no te gobierna, tu la elegiste y quieres hacer todo lo que te determina hasta el medio día, ahí el sol pesa un poco más, las sombras se desvanecen, nada está oculto ni es desconocido, todo se te muestra tal y como es y eso es abrumador. La hora de la comida llega y te repara, te da un segundo aire para continuar por la tarde. Aún las siguientes 3 horas se hacen cuesta arriba pero caminas lo que es necesario para llegar hasta las cuatro de la tarde y todo fluye como un río manso, las luces empiezan a encenderse, los comercios las prenden y si subes a un punto alto el espectáculo de vermut aguarda como el incendio al borde del mundo, el crepúsculo no tarda, la intensidad de ese fuego y la tranquilidad del viento te deja pensar, entre las cuatro y las cinco de la tarde es el mejor momento para cuestionarte las cosas de la vida que son importantes pero que preferimos no tomar en cuenta por el miedo de no encontrar respuestas.
El manto de oscuridad que nos abre la ventana al universo con las siete de la noche llega y el mundo y la gente en lugar de dormir, despierta, las luces aumenta, la música se oye a lo lejos, la tierra tiembla al son de la clave, es tiempo de desconectar la mente consciente y dejar que el instinto movido al ritmo de un sintetizador dirija tus movimientos ebrios. Otro día empieza, uno mas bien oscuro pero aún más incandescente que el anterior, más alegre y más vivo. La noche cuenta más historias que las que se escriben a las cinco de la tarde.
lunes, 8 de noviembre de 2021
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Futuralgia
Dia pesado el de hoy, últimamente llego a casa cansado y solo tengo fuerzas para comer y luego los parpados me pesan y me duermo un poco sentado frente al plato vacío. Pasan unos minutos y me levanto, tambaleandome y camino como puedo hacia la cama, me dispongo a descansar y a soñar con los futuros que no podrán ser...
Futuralgia es eso, la nostalgia de los futuros que nos negamos, las posibilidades que echamos a perder y que nunca llegarán, no sabremos si eran tan benignos como los imaginamos o si eran catastróficos contrarios a cualquier idea anterior. Aún así, no puedo evitar pensar en lo que pudo ser, en el océano de posibilidades que descarte por ésta, la de hoy, la de vivir cansado y muerto con el corazón en recuperación.
La libertad de haber escojido es también la amputación del derecho a sentir aquello que no pasará, más que en tu cabeza, como si la terquedad que me llena quisiera revelarse contra la realidad intentando siquiera, probar un poco de aquello que no sabré jamás que tan dulce supo, aquello que no veré con ojos propios. Aveces quisiera llorar por las vidas que maté, las vidas que nunca viví y que habrían sido tan bellas, ojalá hubiesen sido sólo una partecita de lo bellas que imagino.
Si lees esto y piensas que es arrepentimiento, no estás del todo equivocad@, ni estás del todo en lo correcto. Solo estás como yo confundid@... Y quizás no debas llorar por futuros que no nos necesitaron.
martes, 26 de octubre de 2021
Carta a Cupido
En estas letras guardo el mapa del corazón, por favor colocar una advertencia de cuidado y transporte delicado, además de que al llegar a las manos destinatarias que la locura no nuble la vista, que la emoción no desborde y haga que erres la puntería cupido, de tu templanza pende mi cordura y si en lugar de soltar al viento esa flecha decides guardarla, avísame antes, para estar preparado y no enamorarme de quien de mí no se enamora, ahorrame las penas y la ansiedad del desafortunado...
Si miras a través de sus ojos y encuentras un océano tan profundo como un charco quizás debes esperar, si en su piel el bronceado cuenta muchas historias quizás sea demasiado para un alma de gustos rutinarios, más bien que tenga en la boca la lisura y en los ojos las arrugas que se forman de tanto reír a carcajadas, que sepa como dar un beso a la distancia, que pueda iluminar una habitación con una palabra que sus rizos reboten al compás de las caderas, que los celos no invadan su cabeza y que su belleza sea solo comparable al tamaño de su corazón...
Pero, si no encuentras a alguien así, cupido te pido por favor solo te pido una cosa, dispara la flecha al aire y quizás así me enamore de la vida...
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