jueves, 30 de septiembre de 2021

La libertad de quedarse callado

Con toda la libertad que tenemos, no puedo hablar, no hay oidos fertiles en los que mis quejas pueda vociferar y reciba consejo, que mi corazon se quiere retorcer pues la historia conocida y ya desgastada tapa mi garganta y mi pulso se acelera, la ansiedad acecha silenciosa y como comenta la gente nadie está cuando las luces se apagan. 

domingo, 18 de julio de 2021

Pánico

El nudo en el pecho crece, el vacío en el estómago entorpece el movimiento de mis piernas, siento mis latidos fuertes en los oídos y la presión sube, como si te metieses en una piscina hasta lo profundo, el peso en el pecho lo sientes todo el tiempo y cierras los ojos esperando que pase pero continúa esa sensación de morir de a pocos, respiras lento tratando de sobreponerte, respiras fuerte para vencer esa presión pero todo empeora y el miedo te abraza con fuerza no sabes que hacer, y lo intentas todo en segundos que parecen eternos, hasta que consigues que un poco de aire te de un breve aliento, abres los ojos y estás en el suelo casi echado, tu cuerpo adormecido recupera sensibilidad después de un frío incoherente, te tocas el pecho y los latidos fuertes bajan poco a poco la intensidad, recuperas el control y te levantas lentamente y sientes el mareo pero ya no te asustas como antes, ya con apoyo de un muro te sostienes y te das cuenta que en la calle la gente te vio desplomarte y tu parálisis los contagió, como puedes tratas de caminar y borrar este impase, y solo temes que ahora te pase más seguido, así que sacas una capsula del bolsillo y te la tragas con un gesto de asco.

domingo, 4 de julio de 2021

Cuento de un Amor Civilizado

Eramos dos almas vagabundas sintonizado cuerpos que iban en búsqueda de verdad, sentido y felicidad. Más de tres años pasaron desde que nos topamos con nuestro destino, más de tres años entre gozos y envelezos, la calidez de tu pecho en días de lluvia y la frescura de tu nómada interior en días de calor nos hicieron vivir este amor civilizado, domingos de películas, lunes de trabajo y de martes a sábado de seis a nueve besos incontables bajo las farolas de la calle, el que dijo que las rutinas quiebran el amor, no conoció el amor más cinsero, el más simple y el más constante, el que no busca ni famas ni glorias, el que no compite por ser el más apasionado y el más grande, ese amor del que no se escriben canciones, del que ama en silencio, saber que tu estás ahí y que yo estoy para ti, que teniendo imperfecciones, no tiene vacíos es sólido como un muro de piedra pero tan sutil que pasa desapercibido...
Así nos conocimos y aún hoy después de años sigo en mis letras escondiendo el "te amo" que te debo. 

Más y más: