martes, 5 de diciembre de 2023

Debe ser el destino

Si no es hoy la última vez que recuerdo, que no fue hace tiempo la primera vez que nos vimos. Antes incluso de saber tu nombre, antes incluso de saber como reflejaba el sol en tus rizos negros, justo antes de eso ya te había visto en mis recuerdos. En una calle alfombrada de perlas, en un arco granate con tus libros en la bolsa, con la mirada perdida en un árbol de flores moradas... Cualquiera diría que era el destino quien se interpuso, yo estaría dispuesto a aceptar que no fue casualidad y estoy seguro de que tú pensarías igual. 
Debe ser el destino dije entonces y fue hermoso lo que pasó a continuación. Mas el destino jamás me advirtió que los caminos que cruza en el tiempo debieran durar hasta el final. Las líneas que se encuentran han de bifurcar sin mirar atrás, y con el paso del tiempo más lejanas unas de otras terminarán.
Nunca fui buena línea y no puedo dejar de mirar hacia atrás, confío en el destino y sé que unirá a esa línea con otra que no la haga llorar y a mí, solo me basta con que de vez en cuando me deje recordar.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Amor en madrugada

Como el frío de la madrugada, como rozar los dedos por el filo de una espada, como esperar que tus besos derritan la nieve de las ventanas. La mañana nunca llega por el horizonte de tu cuerpo, la luz no baña los sembríos que esperan su aliento tierno, la comida no llena el estómago del hambriento, esta sed desesperada de deseo no se calma con las aguas del pozo de los lamentos.
Explícame por qué aún espero en la cornisa esa brisa llena de melancolía a la hora del amanecer, dime como puede un disparo de nieve volverme a dormir otra vez, para dejar ya en el pasado las huellas que dejaste en la orilla de mis playas, como hacer que suba la marea para que no quede rastro de lo que un día fue.

sábado, 2 de diciembre de 2023

Fui feliz un abril

Fui feliz un abril, aquellos días han pasado, pero, sí que fui feliz y eso nadie podrá borrarlo. Un cuarto mes también puedo decir que fallecí un poco. Y todo esto lo recuerdo abrumado porque ya pasaron muchos marzos y febreros, muchos treinta y uno de diciembre, uno que otro mayo pasajero, y algún abril que me robaron. Hoy me acuerdo cuan feliz fui en ese entonces pues no hay fecha que el calendario no le marque a mi diario un corazón roto en una esquina, un recordatorio casi innecesario de que lo que se perdió y no volví a encontrarlo. Vivo entonces a merced de su recuerdo, explotando lo que quede de felicidad en ese imaginario mundo que parece aún puede levantarme de la cama un par de días más.

Abril era ella y ella era el mar, el mar era un escape de la realidad y la realidad se vivía mejor en un pasaje con destino al sur más sur que hay, tu sur era mi norte y tu norte estuvo luego en otro lugar.

¿Dónde estás abril ingrato que te llevaste contigo mi felicidad? Te voy a buscar en el espacio que habita la soledad, ahí donde el calendario no gobierna, donde no hay ni luz ni oscuridad. Donde solo viven aquellos futuros que no nos necesitaron, donde vivimos juntos y felices fuera de la realidad.

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