Lo paralelo, indefectiblemente es indiferente de lo exterior y paralelo a si mismo, lo paralelo sólo se interseca con lo natural, en el infinito y ya que por cercana que nos parezca esta idea de una cantidad inacabable siempre estará tres horizontes más allá, lo pararlelo no nos afecta es cierto pero lo paralelo hermana las realidades con esta propiedad tan infame, pues hechos se repetirán irreversiblemente, pero siempre serán realidades separadas a la misma distancia irrevocablemente, nacidas gemelas, y muertas como hermanas recelosas con muchas y marcadas cicatrices, marcas de nacimiento. Pero aún así con la libertad de desbocar y despotricar, siempre y cuando sea bajo las mismas condiciones iniciales.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
martes, 18 de agosto de 2020
Donde estás?
Cuando caminas, aveces pensás que solo puedes llegar hasta cierta parte de la ciudad, que harías más allá de ese punto? Que harías en las calles entrampadas que no conoces bien, los recobecos oscuros, los límites de tu confort, los que te hacen vacilar el paso, allí donde el mapa conocido no alumbra más, que harías donde no reconoces el perfume donde no te conocen, donde las miradas te abruman, donde no te besan igual, que harias donde tus bordes no encajan donde tus horarios no calzan, donde tú no calzas, donde el amor no calza, en una horma que le ha quedado ancha, y te sigues preguntando que harías, y no te das cuenta que casi estás allá....
jueves, 9 de julio de 2020
Mi viaje
Hoy me siento de pie frente a una montaña, es enorme, y algo lujubre estoy sumamente confundido, ¿qué hago aquí? El cielo está despejado y el sol casi aplastante, trato de caminar pero mis piernas son muy pesadas, me muevo lento y te alucino ahí arriba, voy por ti, pero no lo notas, estas ahí solemne, el camino es empinado y estrecho y mis piernas poco a poco responden rebeldes, y con pesadez caminan hacia ti...
Llego a tus laderas, ahora más imponente siento tu indiferencia, el camino cada vez más escarpado, me muestras tu lado más rudo, el más difícil y otra vez mis piernas aparentemente encadenadas y haladas hacia atrás me niegan el paso y la llegada hasta la cumbre.
Horas después estaba ahí en la cima del solemne morro, hostil y y con frías corrientes que paseaban mis cabellos. Una vez allí pude ver hacia abajo, enormes praderas con árboles frutales, cálidos claros, y pastizales resecos, entonces allí puse observar lo que mis a mis sentidos escaparon, lo que yo tenía pero de lo cual huía, una vez allí en la cima, me sentí sólo y cansado...
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